Ayudar a las relaciones a sobrevivir durante el COVID-19

La Nueva Normalidad! Esa es una forma de describir cambios significativos en la dinámica del hogar con todos nuestros «seres queridos». Dealing with our loved ones can even start to become annoying or difficult to manage.

Comenzando con nuestro cónyuge o pareja (SO), las tensiones han ido en aumento como resultado de cambios importantes en las rutinas diarias. Antes de la pandemia, para la mayoría de nosotros, la rutina habitual era despedirnos temprano en la mañana, irnos al trabajo y volver a reunirnos más tarde para reconectarnos, compartir nuestro día y relajarnos en nuestro lugar seguro, el hogar. Ahora, nos despertamos, y nadie se va. Estamos “atrapados” en un espacio limitado y tenemos que maniobrar entre el trabajo y la vida hogareña, posiblemente con muchas interrupciones. Esto afecta la capacidad de concentrarnos en nuestro trabajo al tiempo que agrega interacciones frecuentes entre la pareja, lo que permite muy poco espacio y tiempo el uno para el otro. Esta situación se ha sumado a un mayor estrés.

Además de esto, hay presiones externas de COVID-19 que incluyen socialización reducida, pérdida de acceso a algunos pasatiempos, pérdida de trabajos, cierre de negocios, amenazas para la salud y preocupaciones sobre las perspectivas futuras. La pandemia se ha convertido en un importante factor de estrés externo. Múltiples estudios de investigación confirman que las parejas que experimentaron un mayor estrés externo tuvieron una menor satisfacción en la relación.

Incluso en el mejor de los casos, las relaciones requieren trabajo duro. Pero con las presiones añadidas de estos grandes cambios en la dinámica del día a día y el estrés externo del COVID-19, las relaciones se ven sometidas a condiciones extremas y adversas que pueden fracturar, afectar y, en última instancia, disolver fácilmente una relación. Esto se ha vuelto tan desafiante que, según la Academia Estadounidense de Abogados Matrimoniales, se espera que las solicitudes de divorcio aumenten entre un 10 % y un 20 % durante la segunda mitad del año.

Ahora más que nunca, la importancia de centrarse en prevenir, gestionar o minimizar los efectos de esta «nueva normalidad» se ha vuelto más importante que nunca. Hay varias acciones que pueden ayudar a cualquier persona ya una pareja a mejorar su afrontamiento de esta situación. En primer lugar, es imprescindible cuidarse a sí mismo adoptando un estilo de vida saludable (alimentación saludable, ejercicio, meditación). En segundo lugar, encuentre formas junto con su cónyuge o de tener espacio el uno para el otro y de reducir el estar en la cara del otro todo el día. Además, continúe fomentando su socialización de manera segura (por ejemplo, utilizando tecnología como videollamadas, reuniones en espacios al aire libre con distanciamiento adecuado y otras medidas preventivas). Finalmente, hablen entre ustedes sobre lo que está pasando e intenten encontrar soluciones conjuntas.

Sin embargo, en condiciones extremas, como las que estamos experimentando actualmente, es posible que necesitemos más que eso. Acceder a recursos externos, especialmente a un profesional que pueda ayudar a la pareja a comunicarse, mediar, comprometerse y colaborar, a menudo puede ayudar a salvar la relación..