Seis comportamientos que hacen que la gente se aleje de nosotrosy cómo cambiar de actitud para no repetirlos.
La mayoría de nosotros deseamos tener éxito en nuestras relaciones personales, pero la actitud es crucial para lograrlo. De hecho, hay acciones que, si se repiten, pueden provocar el aislamiento de los demás. Esta publicación abordará las cualidades más comunes y cómo podemos mejorarlas si las tenemos.

1. Ser una víctima continua y ponerse continuamente en la peor situación posible.
Adoptar esta postura para expresar compasión solo funciona por un tiempo. Hay algo de cierto en la expresión: «A todos nos gusta estar rodeados de personas alegres y felices». Esto no quiere decir que nunca debas comunicar tus malas rachas o tendencias negativas a tu entorno. Nos evitarán «como la peste» si aceptamos la negatividad como filosofía y la victimización como forma de vida.
Algunas personas solo notan los aspectos negativos de los acontecimientos que les suceden, o predicen constantemente lo que ocurrirá en el futuro, lo que les dificulta ser felices. El mundo no existiría si no fuera por ellos.
Para evitar esto, no podemos echarle la culpa al exterior o al destino de todo lo terrible que nos ocurre, porque ciertas variables están bajo nuestro control, y debemos ser conscientes de que muchas de las cosas que nos ocurren son el resultado de nuestros pensamientos y acciones. . Sólo una buena actitud puede ayudarnos y ayudarnos a ganar la confianza de los demás.
«El monstruo de ojos verdes» tampoco contribuye a la formación de un círculo social saludable. Los celos son frecuentemente interpretados en el ámbito social como una señal de que nos preocupamos por los demás; sin embargo, sólo descubriremos irritación e infelicidad en ellos. Producen sentimientos de celos, obsesión o control que se presentan de manera inconsciente y automática y se proyectan sobre los demás, lo que puede hacer que huyan de nosotros.
Para superarlos, debemos aprender a apreciar nuestras propias habilidades y cualidades, así como la buena fortuna que se nos presente. «Debes abstenerte de compararte con los demás».

3. Requerir halagos constantes
“A quien lo dulce le amarga” se refiere a cualquier cumplido o adulación que recibimos de los demás. Sin embargo, si nuestra autoestima depende de la afirmación frecuente de los demás, se volverá contra nosotros. La adicción a los complementos también puede dañar tus amistades.
No es responsabilidad de las personas que nos rodean ser inspiradoras y alimentar nuestro ego: “Cada uno es diferente e irrepetible, y no estamos obligados a satisfacer a todos en todo momento, sino sólo a nosotros mismos”.
El objetivo es aprender a amarse a sí mismo. Esto no quiere decir que debamos volvernos vanidosos o narcisistas; más bien, debemos tener en cuenta que la forma en que nos ven los demás es simplemente una muestra de la realidad que no siempre es correcta.
4. Reaccionar exageradamente a las situaciones
Situaciones como cuando un gerente elogia el éxito de un colega y no el nuestro pueden herir nuestros sentimientos, pero debemos aprender a relativizar estas ‘pequeñas puñaladas al ego’ y «no cuestionar nuestro valor o menospreciarnos a nosotros mismos».
También debemos evitar llevar todo al plano personal porque no somos el ombligo del mundo. Debemos esforzarnos por mantener el control emocional y evitar reaccionar de forma exagerada ante situaciones ordinarias.

Para ser honesto, debemos estar dispuestos a admitir que no somos los mejores en todo. Solo así podremos quitarnos un gran peso de encima: si todos recurrieran siempre a nosotros, sería estresante, y no podríamos ser especialistas tanto en el ámbito laboral como en el personal. En ciertos aspectos, hay quienes tienen mejores ideas que nosotros.

5. Negarse a aceptar críticas constructivas
Nadie está satisfecho con que se enfaticen las deficiencias, pero no está de más recordarlas de vez en cuando. Sin embargo, no debemos confundirlo con la mentalidad de los individuos que solo perciben lo negativo, ya que esto puede ser perjudicial para el progreso personal.
«Nadie es perfecto», le dice Joe E. Brown a Jack Lemmon en Con Faldas y a lo Loco. «Reconocer nuestros defectos es una fortaleza que desarrolla la autoestima y nos ayuda a implementar estrategias para superarlos».

6. Sé totalmente honesto, incluso si nadie te ha pedido tu opinión.
Sin que nos lo pidan, difundiremos nuestras opiniones sobre cualquier tema, como por ejemplo lo horrible que es la ropa de tu amigo o el pelo de la cabeza de tu compañero de trabajo.
Lo que se describe como «no tener filtro», o hacer juicios gratuitos a diestro y siniestro, puede dañar o incomodar a otros. Según el experto, hablar demasiado no es una cualidad socialmente valorada: «No se puede decir lo primero que se nos viene a la cabeza ni criticar a los demás sin pensar que podemos ofender».
Debemos aprender a ser más cautelosos, corteses y compasivos. También es útil entender cómo valorar las características y habilidades de los demás: es mejor pecar de cauteloso que de excesivo al emitir juicios sobre las personas. Debemos ser conscientes no solo de lo que decimos, sino también de cómo lo decimos.
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